lunes, 25 de octubre de 2010

WikiLeaks dice que hubo 15.000 civiles más muertos en Irak

WikiLeaks dijo el sábado que los casi 400.000 documentos secretos estadounidenses sobre la guerra de Irak que ha filtrado muestran que murieron 15.000 civiles iraquíes más de lo que se pensaba anteriormente.

Wikileaks había dicho inicialmente que los archivos, que se extienden desde 2003 a 2009, detallaban 66.081 muertes civiles en el conflicto.

Los documentos, colgados en la web de WikiLeaks, muestran terribles casos de abusos de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes de los que el Ejército estadounidense tuvo conocimiento pero que no investigó.

En Bagdad, las autoridades iraquíes respondieron asegurando que investigarán cualquier alegación de que sus policías o soldados cometieron crímenes, asegurando que los responsables serán llevados ante la justicia.

Julian Assange, fundador de la web que se dedica a filtrar información y que ha sido muy criticado por el Pentágono por publicar informes secretos, dijo que esta publicación echará luz sobre lo que ocurrió en Irak, frustrando un "ataque (oficial) contra la verdad".

"Esperamos corregir una parte de ese ataque sobre la verdad que tuvo lugar antes de la guerra, durante la guerra y que ha seguido desde que la guerra terminó oficialmente", dijo en una rueda de prensa en Londres.

WikiLeaks ha trabajado con Iraq Body Count, un grupo dirigido por académicos y activistas en favor de la paz que han estado siguiendo las bajas iraquíes, y ha calculado que los documentos muestran alrededor de 15.000 muertes de civiles desconocidas hasta el momento, agregó Assange.

"Añadiendo las muertes de combatientes de las que se informa en estos documentos, podemos decir que más de 150.000 personas han muerto en total desde 2003, de las que alrededor del 80 por ciento eran civiles", dijo el cofundador de Iraq Body Count John Sloboda.

Assange declaró a la cadena de televisión Al Yazira que los documentos proveen suficiente material para 40 demandas por homicidio involuntario.

El Pentágono condenó la publicación de los documentos - la mayor brecha de seguridad de su tipo en la historia militar estadounidense, superando con creces la publicación en julio de 70.000 documentos sobre la guerra en Afganistán.

Responsables estadounidenses dijeron que la filtración pone en peligro a las tropas estadounidenses y amenaza la vida de unos 300 colaboradores iraquíes al exponer sus identidades. WikiLeaks, por su parte, ha dicho que ha eliminado la información más delicada y que estaba segura de que los documentos no contienen ninguna información que pueda llevar a que alguien salga malparado.

Los archivos muestran otros asuntos, como la conocida preocupación estadounidense sobre la formación y el apoyo a milicias iraquíes por parte de Irán.

"NO MIRAREMOS PARA OTRO LADO"

En Irak, varios otros responsables iraquíes, entre ellos el ministro del Interior, Yawad al Bolani, dijeron que muchos de los casos parecen ser antiguos.

"No miraremos para otro lado en ninguno de estos asuntos", dijo en Bagdad el teniente general Husein Kamal, uno de los viceministros de Interior. "Todos los responsables de cualquier delito serán perseguidos y la justicia seguirá su camino".

Miles de oficiales fueron purgados en el ministerio tras conocerse que prisioneros, en su mayoría suníes, permanecieron en cárceles secretas durante el punto más caliente de la carnicería desatada en 2006-2007.

El ministerio estuvo infiltrado por milicias chiíes, algunas de las cuales utilizaban uniformes policiales para sus escuadrones de la muerte durante la guerra sectaria que estalló entre la minoría suní, que controló el país con el régimen de Sadam Husein, y la mayoría chií, que está ahora en el gobierno.

Las acusaciones de abusos de prisioneros podrían ser un motivo de sonrojo para el Gobierno que dirige el chií Nuri al Maliki, que está intentando asegurarse un segundo mandato siete meses después de las elecciones parlamentarias, que acabaron sin un ganador claro y de las que todavía no ha salido un acuerdo de gobierno.

Los detenidos en las atiborradas cárceles iraquíes suelen pasar meses tras las rejas esperando juicio por el saturado sistema judicial. Los tribunales dependen de las confesiones para las condenas, no de pruebas, lo que motiva que haya frecuentes acusaciones de tortura, algo negado por el Ministerio de Justicia.

El representante especial de la ONU para la Tortura, Manfred Nowak, pidió al presidente estadounidense Barack Obama que ordene una investigación.

Amnistía Internacional condenó las revelaciones en los documentos y sugirió que las autoridades estadounidenses pudieron haber violado la ley al entregar los detenidos a fuerzas iraquíes con antecedentes de cometer abusos "en una escala verdaderamente perturbadora".

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